
ahí va el escalador,
como queriendo herir al cielo,
persiguiendolo con su punta afilada,
y descorazonando piedras,
que se entregan al vacio
como si no les importara
o,
entodo caso
saben,
desde antes de la lagrima
desde antes del suspiro,
que lo grave no es el vacio,
ni la punta afilada,
si no la victoria,
que nunca te enseña nada,
Quizas,
decorar la repisa.
de todas formas....
ahí va el escalador,
como queriendo herir al cielo